¿Puede un seguro de vida proteger frente a enfermedades graves?

Noticias
08/01/2026

Una de las garantías menos conocidas, pero cada vez más valorada, es la de enfermedades graves. Se trata de una opción que hay ido A veces, el nombre de un producto nos lleva a sacar conclusiones poco informadas sobre lo que en realidad ofrece. Es lo que ocurre con frecuencia con el seguro de vida. Para muchas personas se trata de un seguro que, como su nombre indica, cubre exclusivamente el riesgo de fallecimiento. Una deducción lógica y, en parte, acertada, porque todos los seguros de vida, por definición, cubren el riesgo de fallecimiento. Lo que muchas personas desconocen es que este tipo de pólizas pueden incluir muchas otras coberturas que amparan situaciones en las que el asegurado sigue con vida, pero ha sufrido algún contratiempo que pone en riesgo su capacidad para proporcionar los ingresos económicos que aportaba a su familia.

 

Así, por ejemplo, muchos seguros de vida incluyen ya entre sus coberturas la invalidez permanente, de manera que el asegurado pueda recibir un capital o una renta que supla la imposibilidad de continuar con su actividad laboral o empresarial.

Despertando mayor interés de una forma paralela al progresivo aumento de la esperanza de vida que se ha logrado en las últimas décadas, especialmente en países desarrollados con buenos servicios de salud.

Los avances de la medicina moderna han hecho que algunas enfermedades graves, consideradas casi incurables hace unos años, hayan dejado de ser tan letales. De hecho, en muchas de ellas, se han alcanzado tasas de supervivencia muy elevadas y, con el tiempo, cabe esperar que esas tasas vayan aumentando aún más.

Dolencias como el cáncer, los accidentes cerebrovasculares o los infartos de miocardio hoy han dejado de significar una sentencia ineludible. Sin embargo, sobrevivir a estas enfermedades, con frecuencia, tiene un coste para las condiciones de vida del paciente que, lo que suele traducirse en la imposibilidad para continuar normalmente con la actividad profesional e, incluso, para resolver por sí mismos asuntos de la vida cotidiana.

Se trata de que, una vez que se ha evitado el fallecimiento físico, el seguro nos permita eludir una ‘muerte’ financiera. La cobertura de enfermedades graves puede prever, nos solo la ausencia de los ingresos del trabajo, sino también otras contingencias como el coste de tratamientos no previstos por el seguro de salud, la adaptación de la vivienda a las necesidades del asegurado o proporcionar cuidados paliativos. Servicios, todos ellos, que pueden suponer un gasto muy elevado para una familia. Un seguro de vida que incluya la cobertura de enfermedades graves ofrece un nivel más alto de protección.

Vemos cómo funciona esta garantía. En primer lugar, hay que señalar que se trata de una cobertura que no suele estar incluida en los seguros de vida más básicos, que se limitan a incluir el fallecimiento y la invalidez. Es una cobertura opcional que se contrata de forma adicional y que, por tanto, significa un incremento en el precio del seguro.

Existen dos modalidades distintas para asegurar las enfermedades graves. En ambas, lo que se asegura es un capital económico previamente especificado en la póliza que permita hacer frente a las necesidades del asegurado y sus familiares, así como sufragar los cuidados que precise.

La primera de las modalidades y la más habitual es la de anticipo del capital. Consiste en que, en el momento en que el asegurado recibe un diagnóstico de una de las enfermedades previstas en el contrato de seguro, la aseguradora le paga una indemnización con una parte o la totalidad de la suma asegurada prevista para el caso de fallecimiento. Esta es la opción más asequible, pero tiene el inconveniente de que deja sin indemnización a los beneficiarios o la reduce significativamente.

La segunda posibilidad es la de capital adicional, que, como indica su denominación, consiste en establecer una suma asegurada añadida para hacer frente a este supuesto sin que ello merme la indemnización para los beneficiarios cuando llegue el momento del fallecimiento. Pongamos un ejemplo: supongamos el tomador contrata un seguro de vida en dólares con una suma asegurada de 300.000 para el riesgo de fallecimiento. Además, incluye otro capital adicional por enfermedades graves de 100.000. En caso de activar el seguro por enfermedad grave, el asegurado recibiría solo 100.000 dólares. Con el paso del tiempo, si el asegurado fallece, los beneficiarios recibirán los otros 300.000 dólares. Se trata, por tanto, de una cobertura mucho más completa, pero también de un seguro que suele tener una prima bastante más alta.

Te puede interesar

Eventos y Conferencias

Sesión de Mentoring: Cómo alcanzar el éxito en un año tan dinámico como el 2025

El pasado 17 de diciembre de junio tuvimos una nueva sesión de mentoring "Cómo alcanzar el éxito en un año tan...

Contenido exclusivo para Miembros
Leer más